martes, 30 de septiembre de 2008

No me pidas que te bese, porque te besaré


En su ópera prima, el guionista catalán Albert Espinosa (autor de los libretos de Planta 4ª, Tu vida en 65’ y Va a ser que nadie es perfecto), apuesta por el humor blanco y los buenos sentimientos para encarar un tema tan sumamente delicado como el de la discapacidad. No me pidas que te bese, porque te besaré narra la historia de Albert, un joven que a pocos días de casarse, y ante la indecisión que este importante acontecimiento le provoca, decide apuntarse a un curso de guitarra dirigido a disminuidos psíquicos. Sus nuevos compañeros, pese a la minusvalía que padecen, serán capaces de abrir la mente del protagonista y le ayudarán a tomar una decisión en lo que a su boda se refiere. Espinosa, cargado de innegables buenas intenciones (no olvidemos que él mismo padece una disminución física a causa de un cáncer sufrido en la infancia), resbala en su intención de aunar reflexión y comedia. En su faceta reflexiva, el filme resulta demasiado pueril, superficial y poco esclarecedor como para dejarnos huella; por su parte, en su vertiente cómica, y salvo algún destello, No me pidas que te bese…reitera en demasía el chiste grueso y de escasa gracia (la palabra "paja" es sin duda la que aparece con más frecuencia y fruición a lo largo de la película). Si a esto le sumamos una buena dosis de sensiblería demasiado forzada, y un protagonista con síndrome de Peter Pan que resulta desesperante por su falta de resolución, llegaremos a la conclusión de que sólo la desconocida faceta de Espinosa como actor (secundario) sorprende positivamente dentro de un producto lamentablemente fallido. Un producto que bien podría haber emulado una pizca a películas como Las llaves de casa, ¿A quien ama Gilbert Grape? o Bailo por dentro para exponer algo verdaderamente interesante sobre la discapacidad y todo aquello que la envuelve.

1 comentario:

Jordi Sánchez Navarro dijo...

La crítica tiene un buen equilibrio entre la mera información y tu opinión. Las primeras líneas dejan bien claro cual es la premisa narrativa de la película, aunque alguien podría decir que pecan de cierto exceso (por ejemplo, ¿es necesario en una crítica tan corta informar al lector de que el director tiene una disminución física?) En todo caso, sería una objeción menor.
Dejas bien claro cuales son los punto débiles de la película según tu criterio, pero lo ejemplificas o argumentas poco: el único reproche bien fundamentado es el abuso del chiste grueso. Si una película te parece fallida y quieres expresar esa opinión con contundencia, no está de más buscar más de un punto débil.
En cualquier caso, una crítica más que aceptable según los estándares que se usan en las publicaciones profesionales.