miércoles, 22 de octubre de 2008

"Antes que el diablo sepa que has muerto”; Teseo sabe que a Hipólito le llaman Philip Seymour Hoffman



El mítico Sidney Lumet, a sus casi 84 años y con un Oscar honorífico, ha hecho una película que nadie esperaba ya. En medio de un vasto conjunto de thrillers “de serie” que nos hacen tragar en la actualidad, tan previsibles como tópicos, Lumet ha tenido que volver para enseñarnos a todos cómo se hace todo.
Hombre de pulso firme y nadador a contracorriente desde siempre fiel a sus planteamientos (un liberal convencido, progresista y culto). Cuando por allá en los años 70, la tendencia hegemónica del cine policiaco estaba encabezado por el corte ultraconservador de títulos como “Harry el sucio” y secuelas. Sin embargo, el joven Sidney nos brinda su primera gran obra maestra: “12 hombres sin piedad”, para continuar con títulos como “Serpico”, “Tarde de perros”, “Network”, “El príncipe la ciudad”, “Veredicto final” o la maravillosa, “Distrito 34: corrupción total”. Siempre escarbando en las alcantarillas de los poderes fácticos, mostrando la miserias y las grandezas de una sociedad de consumo atribulada por sus deseos de complacencia: la justicia, la policía, la televisión y ahora un adagio: la familia y sus entrañas.
No sé si por rabia o por un hipotético epitafio, Lumet afronta este proyecto como un puñetazo encima de la mesa y expresando con esta Opus nova, “qué yo ya he terminado mi trabajo y nos me vengáis a contarme de que va esto del cine…”rendiría tributo la sorprendente frase con la que titula al film y sería un bonito en epitafio en la tumba de semejante personaje
“Antes que el diablo sepa que has muerto’ (única traducción literal posible para el título original), Ya desde el principio se avisa en el rótulo del “Ojalá puedas pasar media hora en el cielo antes que el diablo sepa que has muerto”, como reza un viejo brindis irlandés. Yo aconsejaría un Jameson 12 years, excelente whisky irlandés donde se precie para disfrutar de su visionado (cosas del DVD Home cinema). Es obvio, que este capricho no nos lo va a dar el cine o las salas multiplex, pero bueno, no compren palomitas.
La sinopsis del film se podría resumir así: Desesperados por conseguir dinero fácil, dos hermanos de clase burguesa –Andy, un ambicioso hombre de negocios casado con una mujer florero y adicto a la heroína; y Hank, cuyo sueldo se va casi íntegramente en pagar la pensión de su ex mujer y su hijo– conspiran para llevar a cabo el atraco perfecto: atracar la joyería de sus padres en Wetchester, Nueva York. Nada de pistolas, nada de violencia, y nada de problemas. Pero cuando su cómplice decide no cumplir las reglas del juego, las cosas no salen como esperaban.
Como en los grandes thrillers clásicos, la trama empieza como algo intrascendente, y poco a poco se va liando de una forma tremenda hasta llegar a uno de esos finales que se quedan grabados en la retina por derecho propio. Lumet tiene el cine en sus venas, y en el presente film realiza una inaudita mezcla de clasicismo y modernidad.
El guión del debutante Kelly Masterson -que estudió teología para ser franciscano- ,antes de llegar a ser un conocido autor teatral en Broadway y evidentemente, hace buenos sus conocimientos biblícos para crear en cierta medida esta tragedia. Lumet contacto con él y se pusieron manos a la obra. El rodaje con cámaras digitales de (HD) que juega con una narración no lineal, permitiendo una perspectiva analítica de lo que se aprovecha en favor del desarrollo psicológico de los personajes.La lucidez de sus historias desvela una corrupción tal, que no hay aspecto de la vida humana que se vea libre de ese proceso de degradación y miseria.
De otro lado, clasicismo porque él proviene de una época ya olvidada hoy día (por lo menos en las formas, algo lógico por otro lado), y modernidad porque se ve muy bien que Lumet se ha puesto al día en cuanto a formulismos estéticos y narrativos; utilizando los flashbacks hace una presentación de los personajes extraordinaria: recordemos, el inicio: Marisa Tomei y P.Seymour Hoffman terminan de hacer el amor; inserto y nos traslada al día del atraco: el padre A. Finney deja a la madre en la joyería. Entra el atracador.
Los recursos son anacrónicos propios de C. Nolan y su magnífica “Memento”, por ello, aquí veo una especie de ironía, ya que Lumet sabe muy bien que su historia no depende de esa estructura, vamos hubiera funcionado perfectamente de haberla rodado dentro de un formalismo más clásico: Preminger, Hawks, Ford. Pero, es que se atreve cómo diciendo: “qué me van a decir a mi como se cuenta una historia…” Una genialidad, que yo la aplaudo. En el otoño de la vida de la vida de uno, pegarse este arranque primaveral y obviar preocupaciones colaterales con la producción. El trabajo del operador de cámara, Ron Fortunato, ganador de un Emmy por “100 Centre Street” y la fotografía demoledora de la primera película de Gary Oldman “Nil by Mount” ,aquí se tradujo como “Los golpes de la vida” otra película-oscura, destructiva y exultante- en torno a la familia. Magníficos primeros planos, algunos picados excelentes, un viejo conocido del propio Lumet en la época de “los juzgados de Street Center” (2001).
Hay tantos aspectos que funcionan en ‘Antes que el diablo sepa que has muerto’ que es imposible enumerarlas sin más, porque no se haría justicia a unos u otros. Para empezar, Lumet sabe muy bien que por el tipo de trama propuesta, el peso de los actores es inevitable. Y por suerte, el trabajo de Philip Seymour Hoffman (es el mejor actor de su generación 1966) y Ethan Hawke es sencillamente magistral. Lo de Hoffman no tiene nombre: lo he visto excelente en toda película, incluso cuando comenzaba en esto de Hollywood y era un desconocido (“Boogie Nights”, “Nadie es perfecto”, “Happiness”, “Capote”,” la familia Savages” y “la guerra de Charlie Wilson”, etc). En cuanto a Hawke, pues hace un papel muy decente a pesar de rozar permanentemente la sobreactuación, que ya es decir para él, y me vuelve a convencer tras su trabajo en ‘El señor de la guerra’.
Philip Seymour Hoffman (Andy) es ambicioso, retorcido y violento, tiene una doble vida: es adicto a la heroína y homosexual (bisexualidad), con un amante que a la vez es traficante de drogas (este personaje no tiene desperdicio) y vive en un lujoso apartamento del centro de NY. En esa segunda vida, la del refugio con el efebo traficante es donde encuentra su desahogo existencial, pero esa vida vale dinero y el dinero de la empresa para la trabaja, y que se ha gastado. E. Kawke (Hank) es un perdedor nato, pusilánime y falto de autoestima. El desamparo de su hermano, esconde su cobardía... y en el fondo está enamorado de su cuñada Marisa Tomei -que gran actriz, aún la recuerdo en “In the bedroom”- que está más “out” de toda la historia familiar, pero que se ve la macula de su talento(en el funeral por su suegra, por ejem).
Todos ocultan oscuros matices. Hasta las victimas reaccionan con una ira cruel y primitiva, que no conoce límites ni fronteras. En esta violencia ancestral, no se repara ni en aquellos que son de tu propia sangre. Esta no es película para estómagos delicados, pero su crudeza nos desvela una radiografía moral, cuya verdad es tan real como la vida misma… Es la vileza entre un mundo dostoieskano y la tragedia griega
Finalmente, aparece el gran Albert Finney, afligido y engañado de toda esta patraña pese a ser un veterano curtido en mil batallas, es mucho más que el entrañable embaucador de “Big Fish” o el apuesto mujeriego de “Tom Jones”.Es ese padre encolerizado como el personaje de Eurípides (Teseo), harto de soportar más al crápula, soñador y estafador de Andy -F. Seymour Hoffman- (Hipólito). Hablamos de instantes de cine mayúsculo que quedan en la retina marcados a fuego y que prenden mecha al cerebro como un recuerdo imborrable. Algunas secuencias-duelo entre ambos actores- que deberían ser asignatura obligatoria para cualquier aspirante a intérprete que quiera ser algo más que un figurante bien remunerado.
Eros, thanatos, ¡y qué ordalía! ¡Qué secuencia final tan insuperable! Adornada por las notas musicales de un Carter Burwell inmenso (compositor intrínseco de los hermanos Coen y uno de los mejores de su generación) y FIN.
P.S.; Quim Casas dice textualmente: “Antes que el diablo sepa que has muerto es una película que si la llega a firmar un realizador joven y debutante, estaríamos hablando ya de la enésima aparición del nuevo Orson Welles.”
Lo dicho; en la miseria interior que todos portamos posiblemente descubramos el camino de la virtudes no desarrolladas. Vayan a ver esta joya cinematográfica y disfruten a poder ser en V.O.

3 comentarios:

alan masferrer dijo...

Impressionant pel·lícula J. C.! L'Ethan Hawke és un actor que em cau molt bé però no té res a fer davant d'en Philip Seymour Hoffman.
Crec que és un dels millors exemples cinematogràfics de narrativa no-lineal, tot i que la pel·lícula és tan magistral en tots els sentits i està tan ben compensada que seria injust valorar-la només per aspectes concrets.

J.C.Alonso dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
J.C.Alonso dijo...

Querido Alan; estoy contigo. Yo creo que haría una tesis sobre esta película y la propia obra de Lumet-con sus descalabros-apasionante donde las allá.Te voy a dar una buena noticia. Nuestro querido Lumet, les pego una patada en el culo a la gente del estudio y la productora; algo así, cómo joderos, qué me voy al geriátrico a comer magdalenas y no me veréis el pelo.No obstante, mira por donde, se está trabajando en un proyeto-en preproducción-veremos luego como acaba- "Getting Out"(un thriller psicológico carcelario), ojalá nos vuelva a sorprender. Y estoy de acuerdo con lo último que has dicho: está muy bien narrada, filmada y escrita.En fin Beluga de bueno-yo la he visto tres veces-,pero he de volver a revisarla. Venga, una abraçada i bon cap de setmana.