sábado, 18 de octubre de 2008

Ensoñación psicoanalítica

El nido vacío, de Daniel Burman

En El nido vacío continúa Daniel Burman con sus historias ligeramente existencialistas. Ese cine que, permaneciendo anclado en el núcleo familiar, despliega con simpatía las neurosis que hacen tambalear el futuro de sus protagonistas. En esta ocasión, Leonardo (Óscar Martínez), escritor que ronda la cincuentena, es el personaje sobre el que pivota el filme. Incapaz de aceptar su edad madura, reniega de los cambios que se están produciendo a su alrededor (desde la marcha de los hijos, hasta prever la prejubilación) y se enfrasca en un proceso infantil de introversión.

Dejando apoltronado en su butaca a Leonardo, el director argentino nos introduce en las obsesiones, manías, fobias y fantasías que caracterizan la (supuesta) personalidad del escritor. Para ello, recurre a sus elementos habituales: divertidas escenas surrealistas, elementos judíos en la historia y la inclusión del psicoanálisis. Con todo, la imaginación de Burman/Leonardo nos introduce en un mundo de ensoñación que se confunde con la realidad.

La narración avanza en espiral, ora profundizando en la percepción que tiene Leonardo de las relaciones que mantiene, ora insistiendo en elementos reiterativos. Así, a los ojos de Leonardo, la apertura a la vida social que hace su esposa Martha (Cecilia Roth), retomando la carrera universitaria, será motivo de desconfianza a causa de su desmedido entusiasmo; mientras que la nueva vida que inicia su hija, instalándose en un asentamiento israelí junto a un prometedor escritor judío, es el desencadenante de lo que podría ser un complejo de Electra invertido. Entretanto, la figura de un psicoanalista, que aparece en los momentos y lugares más imprevisibles, tratará de ayudar a Leonardo a salir del escollo creativo en que se encuentra, atascado en un nuevo libro del que aún no sabe ni sobre qué va a tratar; o a resituar el cumplimiento de la típica fantasía erótica masculina, a saber, liarse con una médico.

Es El nido vacío un viaje al subconsciente de un hombre en plena desorientación vital. Con una estructura interna coherente, la suma de espontáneas situaciones hilarantes da lugar a una sutil comedia sobre lo que podría haber sido un drama existencial.

Eva María Mas Navarro

No hay comentarios: