jueves, 30 de octubre de 2008

KNOCKIN' ON HEAVEN'S DOOR (1997)

¿Quién conoce el cine alemán? Pocas historias nos llegan desde el país germano y las que lo hacen pasan desapercibidas aunque reciban galardones y nominaciones en festivales de cierto renombre. Un film que pasó sin pena ni gloria por algunas salas de exhibición de nuestro país es la propuesta de hoy.

Pudiéndose tratar de un film de lágrima fácil debido a la amarga situación que viven Martin Brest (Til Schweiger) y Rudi Wurlitzer (Jan Josef Liefers), el director alemán Thomas Jahn nos presenta una historia impregnada de dramatismo con momentos cómicos que nos hacen olvidar las penas. Se trata de un road-movie en el que intuimos el final desde los primeros minutos del metraje. Este género, que nació en los años 60’, ha perdido su pureza. En la década de los 70’ las historias en la carretera, dónde el coche tiene todo el protagonismo, vivieron su esplendor. Mad Max fue un claro exponente de este género.

En su primera obra para la gran pantalla, dos jóvenes germanos insatisfechos con lo que la vida les depara deciden perseguir su sueño. Cuando emprenden el viaje tienen la mala fortuna de cruzarse en el camino de una banda de mafiosos que los perseguirá hasta llegar a su destino, con el objetivo de recuperar lo que es suyo. Durante el trayecto, como en cualquier clásico de carretera, se sucederán situaciones comprometidas que pondrán en “peligro” las vidas de nuestros desafortunados protagonistas.

No pasará a la historia como el mejor metraje de la década, pero quién esté dispuesto a verlo guardará un agridulce recuerdo de este viaje.

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