jueves, 30 de octubre de 2008

The Sky Crawlers, el regreso de Mamoru Oshii

Desde la magistral Ghost in the Shell 2: Innocence (2004), no habíamos tenido el placer de disfrutar en las pantallas de nuestro país de ningún otro trabajo del genial Mamoru Oshii. The Sky Crawlers llegó a las pantallas del pasado Festival de Sitges donde cosechó tres premios (Premio de la Crítica Jose Luís Guarnier, premio a la Mejor Banda Sonora y el Premio del Jurat Jove) tras haber pasado por el Festival de Toronto y haber recibido el premio Future Film Festival Digital Award en la reciente edición de la Biennale de Venecia.

The Sky Crawlers es la adaptación al anime de la novela homónima de Hiroshi Mori, la cual forma parte de una serie de cinco libros que cuentan con un gran seguimiento entre la juventud japonesa.

La acción transcurre en un retrofuturo alternativo en el cual reina la paz y la guerra ha sido convertida en producto de consumo. Las guerras ya no suceden entre países, sino que los diferentes bandos los conforman empresas bélicas, las batallas se libran siempre en el aire y son retransmitidas por televisión de la misma manera que podría retransmitirse un partido de fútbol al tiempo que los ciudadanos apoyan a un bando u otro de la misma manera que apoyarían a su equipo. La guerra se ha convertido en un entretenimiento en época de paz para hacer sostenible esta situación de paz mundial. Para librar estas batallas aéreas se cuenta con pilotos de gran habilidad, los llamados Kildren, humanos geneticamente modificados para permanecer siempre en un estado de eterna adolescencia. La historia se centra en uno de esos llamados Kildren que llega a una de las bases bélicas para sustituir a otro piloto aparentemente desaparecido en combate.

Oshii combina con gran maestría la animación tradicional bidimesional -reservada para personajes y paisajes- de colores suaves y trazo delicado, con una potente y muy realista animación 3D, aplicada en este caso a los aviones y las batallas aéreas. Respecto a estas últimas, podrían muy bien ser, hasta la fecha, las mejores escenas de batallas aeronavales jamás rodadas. Acompañadas de un potente sistema de sonido, los giros de cámara y los cambios de punto de vista de una nave a otra y de un piloto a otro, dotan de tal realismo a las escenas que casi olvidamos que lo que estamos viendo es una película de animación. Sin embargo, el dinamismo de estas escenas contrasta fuertemente con el ritmo pausado de la historia cuando ésta transcurre en tierra firme. La vida de los protagonistas fuera del campo de batalla pasa de manera lenta y pausada, casi como un reflejo de la propia naturaleza de los Kildren, destinados a permanecer siempre iguales, a no cambiar nunca. A este lento devenir contribuye también el hermetismo de los protagonistas, parcos en palabras, misteriosos y de aire melancólico (¿podría ser que se tratara de una alegoría de la juventud que ha perdido toda esperanza?). Es quizás en este punto dónde la película "pincha" un poco, ya que en ocasiones tenemos la sensación de que no ocurre nada, un riesgo nada desdeñable para una película de dos horas de duración (121 minutos). La historia, por otra parte, incide demasiado en la relación que se establece entre el piloto protagonista y la directora de la base, sin apenas profundizar en los otros temas que apunta (la manipulación genética, el hecho de que la guerra produzca un beneficio económico,...), aunque quizá esto no sea del todo culpa de Oshii, ya que la novela, aunque fue la primera en publicarse de la serie, fue ideada para ser publicada en último lugar. A pesar de todo ello, es una película que los amantes del anime no deberían dejar escapar, aunque nos deje con ganas de más.

Por último, me gustaría mencionar el gran acierto que ha supuesto el contar con el maestro Kenji Kawai para la banda sonora; el tema principal, bellísimo, es sin duda el envoltorio perfecto para esta delicada joya.

3 comentarios:

Jordi Sánchez Navarro dijo...

Nuria, gràcies per triar aquesta pel·lícula de Oshii, un dels creadors més importants de qualsevol manifestació de l'art contemporani. La crítica, molt bé, com no podria ser d'una altra manera.

Nuria F. dijo...

Moltes gràcies, Jordi. La veritat és que tenia molt d'interès en saber que n'opinaves d'aquesta crítica (i de la pel·lícula) ja que vaig veure que tu també vas assistir a la projecció... A més sabent que tu ets el director de la programació de l'Aníma't de Sitges, doncs encara més!!!

alan masferrer dijo...

Ei,

veig que estàs treient el millor del Festival de Sitges!
No estic d'acord amb les crítiques que l'ataquen per ser massa contemplativa o lenta, que sovint són els que després es queixen que no hi ha propostes innovadores o que se sortin de l'estàndard. Sí que és més pausada que tota la saga post-Pulp Fiction, i en dono gràcies, perquè gràcies a això en pots fer una lectura més meditada.