viernes, 12 de diciembre de 2008

Solaris: el espacio y las oscuras profundidades del alma

Título original: Solyaris
Nacionalidad: URSS
Año: 1972
Duración: 166min.
Dirección: Andrei Tarkovsky
Guión: Andrei Tarkovsky y Friedrich Gorenstein (basado en la novela de Stanislaw Lem)
Fotografía: Vadim Yusov
Música: Eduard Artemiev
Reparto: Natalya Bondarchuk (Hari) Donatas Banionis (Kris Kelvin) Yuri Jarvet (Snauth) Anatoli Solonitsyn (Sartorius) Vladislav Dvorjetski (Burton) Nikolai Grinko (Father) Sos Sarkisyan (Gibaryan)





Solaris, la tercera película de Andrei Tarkovsky como director, se inspira en la novela homónima de Stanislaw Lem, si bien en la adaptación cinematográfica (cuyo guión coescribió el propio Tarkovsky en colaboración con Friedich Gorestein) se permitió abundantes licencias, que dieron lugar a un relato completamente nuevo, en el que las imágenes cumplen un papel determinante, ya que confieren un sentido lírico a toda la obra.

La película se centra en la figura de Kris Kelvin, un psicólogo enviado a la estación espacial que gira en torno a Solaris, un planeta rodeado por un océano que los científicos consideran dotado de inteligencia. Ante los informes contradictorios y sin sentido que desde la Tierra se reciben de los tripulantes de la estación, viaja con el objetivo de evaluar la situación y decidir la continuidad de la misión espacial. Una vez allí se verá cara a cara con algo completamente desconocido que le enfrentará a un desafío no sólo profesional, sino también personal y ajeno a toda lógica humana.

Solaris fue estrenada bajo el lema de “la respuesta soviética al 2001 norteamericano”. No obstante, a ambos filmes les separan más cosas de las que les unen, ya que son dos películas de ciencia ficción con un planteamiento de base completamente diferente. Mientras Kubrick busca respuestas a las grandes cuestiones de la vida en un espectacular espacio exterior, Tarkovsky realiza un ejercicio de introsprección humanista mediante una obra más modesta en lo formal pero increíblemente rica en un plano más profundo. La preocupación metafísica latente en el planteamiento del director ruso (esa necesidad de acercar al hombre hacia la verdad absoluta mediante la obra cinematográfica) tiene como resultado una película trascendental, mística, casi filosófica.

A pesar de las convenciones propias del género, Tarkovsky no quiso hacer de Solaris una obra fácil de comprender y mucho menos apta para un público habituado a “consumir” cine comercial. Es una obra abierta, por momentos críptica y confusa, demorada en cada fotograma hasta el infinito en un intento de no amputar el flujo del tiempo en las escenas. Es, en definitiva, una invitación a ser valientes durante 166 minutos y convertir el periplo introspectivo de Kelvin y la autodestructiva Hari (la esposa muerta que comienza a ver una vez llega a la estación) en una experiencia personal de idéntica intensidad, sucumbiendo a las mismas pasiones y emociones que vive el protagonista cuando queda a merced de los efluvios oníricos de Solaris.

Solaris resulta tan compleja en el aspecto narrativo como en el visual y sonoro. Tarkovsky confirió al guión de Solaris un mayor misticismo que el que está presente en la obra de Lem, atacando la vanidad de la ciencia y efectuando un meditado discurso sobre la muerte, el amor y la inmortalidad. Además experimentó con la ciencia ficción, dejando de lado la espectacularidad y los efectos especiales y proponiendo una estilización máxima de las imágenes, con unos embriagadores e hipnóticos sonidos, puestos precisamente al servicio de la imagen para dotarla de una significación suplementaria, si cabe más intensa para los sentidos del espectador.

Aunque el propio Tarkovsky la consideró su obra menos lograda (precisamente por no haber sido capaz de “escapar” al género) es justo reconocerle el mérito de ser absolutamente fascinante y bella en cada fotograma, un auténtico desafío para los sentidos y un enigma que enfrenta al espectador ante cientos de soluciones.



Elena Neira

4 comentarios:

NANDO BERMEJO dijo...

Un peliculón, sí señora. Si no la has leído, te recomiendo encarecidamente la novela de Lem (es una de mis favoritas, verás que es tan o más poética que la película de Tarkovsky). Soderbergh hizo una versión en el 2002 que tampoco desmerece.

Saludos!!!!

E.N.B dijo...

Pues si... la verdad es que soy una fan del libro, aunque la adaptación de Tarkovsky va por derroteros bastante diferentes. Creo que precisamente su virtuosismo reside precisamente el haber conseguido alcanzar una entidad propia, a un nivel tan elevado como la novela. Y totalmente de acuerdo con respecto a tu apunte de Soderbergh. ¿Qué me dices de la música de Cliff Martinez? ¡¡¡Impresionante!!!
Admito que a la hora de elegir película tuve un intenso dilema entre esta y Stalker... al final, lo tuve que echar a suertes...

Saludos!

NANDO BERMEJO dijo...

Quizá por la incapacidad de plasmarlo al celuloide,Tarkovsky prescinde de toda la parte referente a "los tratados solaristas", una parte, dicho sea de paso, metalingüística y totalmente borgiana (probablemente, es la parte que más me gusta del libro). Esa "exclusión" es lo que hace que la novela me resulte mucho más intensa y apasionante que la peli, si bien es cierto que el director ruso, con su adaptación, impuso su personalísimo estilo, su particular "escultura en el tiempo".
Si eres fan Tarkovsky, imagino tu disyuntiva a la hora de elegir, pero he de confesarte que Stalker no la he visto, todavía (la tngo en la agenda, pero no doy abasto, jejeje). Aunque si te gusta ese tipo es SF puedo recomendarte Días de eclipse, de Sokurov, muy tarkovskiana.

La BSO de Martínez, sugerente, onírica y muy relejada, muy adecuada al film de Soderbergh.

Saludos!!!!!!!

J.C.Alonso dijo...

Querida ENB; me alegro de tu elección. Evidentemente, Tarkovsky fue uno de los grandes. Y bajo mi punto de vista, "un gran coñazo"-muy subjetivamente, murió joven y de una dolorosa enfermedad.Con todo Solaris me pareció lo más destacado de toda su carrera. No obstante,Stanislaw Lem creo un clásico literario poniendo en Solaris un listón muy alto, que el remake de Soderbergh supó narrar y reflejarlo en su film muy superior al original. Y como muy bien dices con una banda sonora de su coloborador habitual el neoyorkino de origen latino Cliff Martínez-una maravilla-crea una hermosa música electrónica donde la se condensa la angustia existencial de todo del relato. Si te va sonido Martínez o similares: te recomiendo ferviertemente las BSO de "Memento e Insomnia" de David Julyan habitual compositor de C. Nolan hasta que se decidió en los nuevos Batman por los consagrados H. Zimmer & J.Newton-Howard. Un saludo